La apuesta quizá más llamativa fue la presencia de Sergio Ramos en el mediocentro. Al conocer la alineación se podía pensar en una línea de tres centrales con dos laterales largos y ofensivos como Carvajal y Marcelo, pero finalmente mantuvo la línea de cuatro defensas y colocó a Sergio Ramos en el mediocentro, en el lugar de Illarramendi. Un cambio insólito que lanzaba un mensaje de miedo.