2-2: El Real Madrid se vació en el Vicente Calderón y mantuvo el liderato en un partido en el que mereció más a tenor de las ocasiones de las que dispuso. Sólo necesitó tres minutos para hacer una demostración de pegada en uno de los campos más complicados de Europa. El mérito de la jugada quizá resida en el laboratorio de Ancelotti. Di María sacó en corto el córner para Arbeloa y éste de nuevo cedió el balón al argentino, que imprimió una espectacular rosca a su centro. Benzema, sólo y en boca de gol, adelantó a los blancos y dio continuidad a la exhibición que impartió cuatro días antes en Gelsenkirchen.