“Los comienzos fueron muy duros. Creo que las primeras cuatro o cinco semanas fueron las más difíciles. Estuve con muletas y no podía andar... estaba muy limitado. Durante las últimas semanas he estado entrenando más cómodo con la rodilla. Estoy muy contento de pisar de nuevo el césped, estar con un balón y corriendo al aire libre. Ya tengo más confianza en la rodilla, y también noto que me siento más seguro. Me encuentro bien”.